Carrera

Si ya me cuesta respirar, ¿por qué me ponen esta mascarilla de plástico, que no hace más que empañarse de vaho y no me deja pensar con claridad? Tampoco entiendo, si lo que estoy es fundido de piernas y de pecho, por qué me duele tanto el brazo izquierdo.

La culpa es toda del otro cabrón, que cuando hablamos un momentito en la salida, durante el calentamiento, me comentó que apenas había entrenado, que no estaba en forma y que venía sólo a acabar. Yo sabía que era una trola, parte de la jerga y del juego de piques de los deportistas populares, pero preferí ser sincero: le dije que no había entrenado nada porque llevo una temporada de mucho trabajo y que había cogido peso con la mala alimentación y el estrés. Y así es, efectivamente. Él le quitó importancia y, como queriendo invertir la previsión de nuestros estados de forma, me respondió que el cuerpo tenía memoria, y que quien tuvo retuvo. ¡Cómo si yo hubiese tenido alguna vez!

He de reconocer que no debí haberme animado e intentar seguirle el ritmo. Mucho menos cuando después de los primeros kilómetros ya se vio claramente que él estaba como un toro y yo como una vaca. Y se vio también que la cosa iba a acabar mal. Y así fue, como demuestra que ahora esté aquí tumbado mientras, en medio de tanto vaivén, una médica y una enfermera no paran de conectarme cosas que no consigo distinguir bien.

Pero bueno, la cosa no debe ser grave, porque de lo contrario estaría viendo pasar mi vida en diapositivas, ¿no? Y no está siendo así, pues lo único que se me viene a la cabeza son (el primer beso a mi mujer) retazos de (el nacimiento del niño) la carrera (la despedida primero de mi padre y años después de mi madre) y del avituallamiento (la graduación del chaval) donde tuve que (la meta de mi primer maratón) tirarme al suelo por la taquicardia. Además, tampoco hay esa luz intensa que dicen que aparece cuando llega tu hora. Porque ese brillo que está deslumbrando mis ojos es uno de los focos del techo de la ambulancia, creo…


In memoriam de Miguel El Hematocrítico

Redactado para la convocatoria de noviembre (memoria), de Divagacionistas.

Deja un comentario