Anaeróbico

Respira, respira. Concéntrate en la técnica. Recuerda que los movimientos deben ser rápidos y potentes, pero fluidos y económicos. Y ojo con la postura corporal: intenta no sobrecargar la espalda, especialmente después de la lesión.

Reserva energías, que el que guarda siempre tiene. Vas bien, mira los datos en el reloj. Tras cada apretón recuperas bien y vuelves rápido a zona tres. La estrategia está saliendo. El resto van igual o peor, mientras tú todavía tienes margen de pulsaciones y vatios en la recámara. De momento, sigue así. No olvides hidratarte y comer, que falta la mitad del recorrido. Un gel, una cápsula de aminoácidos, y un chupito de bebida hipotónica: una combinación milagrosa para mantener los carbohidratos en combustión, para que las fibras musculares estén alerta, y para mantener a raya a los calambres.

Eso es, así, así, tranquilo. Es difícil mantener la calma con esta frecuencia cardiaca, con estos pinchazos en los cuádriceps, y con la tensión psicológica de la propia competición. Pero es posible. Intenta que el coco atienda a lo que tiene que atender, sin permitir que lleguen pensamientos negativos.

Venga, venga. Cada vez estás más cerca del merecido descanso y del masaje recuperador. Más cerca de la familia que, orgullosa, espera en la línea de meta. Y de los aplausos. Piensa que las críticas de los aficionados y de los medios en estos últimos tiempos no tienen razón.

No tienen ni idea de lo que vivimos en casa los últimos meses. Ni tampoco de lo duro que es el día a día de un deportista de élite. Y lo que más me jode es que la mayor parte de los sacan la lengua o el teclado a pasear no es ya que no hayan sentido nunca la quemazón del lactato en las patas… ¡es que no han hecho nada relevante en su puta vida!

¡No, no te enrolles con esto ahora! Pero es que esto sí que me revienta, y no las series entrenando. ¡Qué fácil es todo desde el sofá o la mesa de la redacción! Dan ganas de mandarlos a tomar por culo, y llega un momento que te planteas si vale la pena tanto sacrificio y tantas renuncias.

Respira hondo, que te está empezando un punto en el vientre. No sé si deberías parar en el próximo avituallamiento.


Redactado para la convocatoria de septiembre (umbral), de Divagacionistas.

Deja un comentario