Desgracias

Debido a la situación hacía meses que no quedaban, así que ya había ganas. No por ponerse al día, que ya lo habían estado haciendo por teléfono e internet, sino simplemente por poder pasear juntos, aunque fuese guardando una cierta distancia social.

—Joder, es que últimamente no levanto cabeza. Todo son desgracias: la avería del coche, la anulación del maratón, el tener que rehacer lo del curre…

—Bueno tío, tranquilidad. Vale que esas cosas no sean agradables, pero tampoco son desdichas: cosas normales del día a día de la vida.

—Sí, ya. ¿Y este puto confinamiento de marras? —el tono de la pregunta desbordaba seguridad, como si fuese imposible rebatirla.

—Pues mira, lo de la pandemia sí que es una catástrofe, eso está claro. Pero tampoco te quejes tanto, que al fin y al cabo ni a ti ni a los tuyos os ha afectado directamente, ni como enfermedad, ni como problema social y económico.

—Para ti es muy fácil decirlo porque todo te va bien. Pero yo estoy por poner un círculo de sal debajo del felpudo para apartar de mí esas vibraciones.

—¡Ostras, hazle un pentáculo y así de paso te protege del Diablo! –la réplica, acompañada de una risotada, fue instantánea–. ¿No me digas que crees en esas paparruchas? ¿Eso te lo ha contado tu amigo Iker o qué?

Visiblemente molesto por la alusión a sus gustos televisivos, el crédulo respondió:

—No vaciles, que no es coña: vi un reportaje muy interesante sobre esos rituales en Año Cero. Y si hasta la prensa escrita lo recoge…

—Ah, potente argumento ese —ironizó sin intentar evitar el retintín en absoluto— . ¿Y no habrá medios escritos en los que lo desmientan, y digan que son solo chorradas?

—Mira, creo que me voy a ir a casa, porque estoy percibiendo una cierta negatividad.

Y, en una especie de despedida a la francesa, se giró bruscamente y echo a caminar en dirección al centro. Su amigo se quedó allí todavía unos minutos, impresionado y preocupado, pensando en si su escepticismo podía haberlo ofendido tanto. De vuelta en su hogar le escribió un mensaje de disculpas. Pero nunca llegó a ver el doble check azul tan habitual aquellas semanas.


Redactado para la convocatoria de mayo (círculos), de Divagacionistas.

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